Era el regreso al colegio y todos contentos porque estábamos
en decimo, en la primera hora de clases la profesora nos dice que teníamos el
deber de concursar en los villancicos y para conseguir el dinero del vestuario
teníamos que hacer actividades.
El primer día de ensayos conocimos al coreógrafo Yohandry
Terán quien se ganó la confianza y el respeto de todos nosotros, éramos 35
estudiantes de nuestro curso y al pasar el tiempo solo íbamos quedando 22.
Dos meses de esfuerzo, sacrificio también actitud para que
todo nos saliera perfecto y como suele pasar hubo mucha complicación, estrés y
nervios al saber que íbamos a bailar delante de muchas personas el día 8 de
noviembre a la 1:00 de la tarde en la Villa Olímpica de Sabanalarga.
Un día antes del evento, en el último ensayo que tuvimos,
hicimos la coreografía completa donde mostramos actitud y nuestro mayor esfuerzo, todo nos salió muy bien.
El día de la presentación todos nos reunimos en el colegio a
las 6:00 de la mañana para que las mujeres se maquillaran ya que eran 10 y nosotros
los hombres para ir a buscar la escenografía para llevar todo a la villa y el
almuerzo para comer antes de salir,
cuando llegamos a la villa se estaban presentando los cursos de noveno mientras
nosotros esperábamos nuestro turno, ya había llegado la hora de salir y al ver
a tantas personas nos dejamos invadir por los nervios y muchos de nosotros no
equivocábamos en algunos pasos.
Al finalizar el evento los jurados estaban decidiendo los
puestos que habían logrado cada curso, con cada minino detalle malo y bueno que
tuviéramos, había llegado el momento y todos nosotros nos tomamos de las manos,
cerramos nuestros ojos y oramos para quedar en los dos primeros puestos,
pasaron unos segundos y anunciaron que el 10°06 nuestro curso había quedado en
segundo lugar, fue una emoción grande al saber que durante varios eventos como
este no se lograba algo así, hoy en día estoy orgullo de ser parte de esta
familia porque con mucha dedicación llegamos al segundo puesto y con seguridad
iremos a Barranquilla para la parada navideña ¡Qué felicidad!




